El invierno nuclear
El cielo son cenizas negras que ocultan las estrellas, nunca más visibles. La realidad es espesa, la virtualidad ya cansa. Todo está devastado, pero es mejor que el refugio y sus gruesas paredes de granito, que impiden saber lo que pasa fuera. Los árboles han muerto y no se distingue el día de la noche. Ya no hay canto de pájaros, tan solo el silbido del viento helado que congela todo a su paso. Los colores no existen nunca más, salvo un centenar de distintas tonalidades de grís. Todo está desolado, tan desolado, que solo puede mejorar.
Y yo inicio esta nueva bitácora, un nuevo estado larvario, una nueva piel que mudar cuando llegue el momento. Como siempre, no tengo idea de lo que escribiré, tan solo se que aquí estamos, reinventándonos, puliendo la máscara, cambiando de peinado, ensayando nuevas sonrisas ante el espejo, huyendo a través de él. El mundo es un basurero atómico, y la red un paisaje yermo decorado con banners intermitentes y egos virtuales como éste.
Bienvenidos al invierno nuclear de mi descontento.


mi comentario sobre este invierno nuclear, es que es una realidad exterior, ya que es el verdadero reflejo del interior de la humanidad.- debemos buscar la luz dentro de nosotros mismos lo antes posible y volver a los cam,inos de Dios y el respeto por la naturaleza o seguiremos en profunda oscuridad interior.- La luz que deseamos afuera, está dentro del hombre mismo.- Nos debemos sanar cada uno, para poder ayudar a sanr el planeta, puess de lo contrario, nos tocará a todos vivir una gran hecatombe nuclear.- Por favor despetemos conciencia, seamos más justos y benignos con nosotros mismos y con nuestra madre naturaleza.
Señores políticos, señores científicos del mundo, señores de las grandes finanzas, reaccionen antes de que sea tarde.- Deseo para todos Paz y Luz.- AOM.